Sangre Invisible: La deuda pendiente

US$ 5,00

Una historia sobre la menstruación que no suele contarse.

En Colombia, miles de mujeres y niñas enfrentan la pobreza menstrual: una realidad que limita su educación, su salud y sus oportunidades. Sin embargo, pocas veces hablamos de ella.

Sangre Invisible: La deuda pendiente es un documental de Revolución Roja que recorre historias reales, voces expertas y experiencias comunitarias para visibilizar una problemática que permanece oculta, pero que afecta la vida de miles de personas menstruantes.

Más que un documental, esta es una invitación a cuestionar, conversar y actuar.

Al adquirir este documental, no solo accedes a la película. También apoyas la misión de Revolución Roja de erradicar la pobreza menstrual en Manizales a través de educación menstrual y acceso a copas menstruales para quienes más lo necesitan.

Duración: 35 minutos
Idioma: Español
Subtítulos: Español e inglés (si aplica)

Gracias por ser parte de este movimiento. Porque la pobreza menstrual no es inevitable. Es una realidad que podemos transformar juntas y juntos.

Una historia sobre la menstruación que no suele contarse.

En Colombia, miles de mujeres y niñas enfrentan la pobreza menstrual: una realidad que limita su educación, su salud y sus oportunidades. Sin embargo, pocas veces hablamos de ella.

Sangre Invisible: La deuda pendiente es un documental de Revolución Roja que recorre historias reales, voces expertas y experiencias comunitarias para visibilizar una problemática que permanece oculta, pero que afecta la vida de miles de personas menstruantes.

Más que un documental, esta es una invitación a cuestionar, conversar y actuar.

Al adquirir este documental, no solo accedes a la película. También apoyas la misión de Revolución Roja de erradicar la pobreza menstrual en Manizales a través de educación menstrual y acceso a copas menstruales para quienes más lo necesitan.

Duración: 35 minutos
Idioma: Español
Subtítulos: Español e inglés (si aplica)

Gracias por ser parte de este movimiento. Porque la pobreza menstrual no es inevitable. Es una realidad que podemos transformar juntas y juntos.